Con este post doy comienzo al blog de viajes. Antes que nada quiero aclarar que no me recorrí el mundo 7 veces, ni soy una experimentada en viajar. Empecé a viajar hace poco, con esto me refiero a hacerlo por mi cuenta y dentro de mi particular forma de experimentarlo. No cuento ni los viajes con la familia, ni los viajes que hice con algunos ex o amigos, dado que no fueron vividos de la forma que yo lo deseaba, ni me dejaron dentro mío nada significativo. A mi entender, viajar implica contacto con la tierra, con la gente, con el paisaje, con la aventura, con la locura. Implica perderse en las rutas y los caminos, meterse hacia lo inesperado, dejar fluir las circunstancias. Yo aprendo con cada viaje que hago, muchos de ellos son internos, pero cuando hago un viaje como yo quiero, no vuelvo igual, no soy la misma que cuando me fui, y eso todavía sigue siendo un misterio para mí. Viajar es aprendizaje, en este momento de mi vida. La ruta es mi escuela. ¿Qué aprendo? Algo que no se puede describir racionalmente, algo que no puedo poner en palabras. Es como alimento para el alma.
En los próximos días iré subiendo posts de los que yo considero los verdaderos viajes en mi vida. Llegué ayer de un viaje que hice a San Luis y poquito de Córdoba, y el próximo se perfila ser el próximo fin de semana, viaje a la provincia de Buenos Aires a cabalgar y acampar en el medio del campo. Del viaje a San Luis no volví igual, por lo que estoy replanteándome muchos de los planes que tenía.
De más está decir que, como siempre, lo mejor está por venir. ¡Cómo me gusta virar en una curva pronunciada hacia otra ruta cuando al pasar por ella considero que puede llevarme a mejores lugares!
Escrito por anablis